En Valdepeñas, Ciudad Real, Adoración y su marido, Pedro, decidieron hace unos años dar un paso importante: dejar de trabajar por separado como autónomos y unir su actividad en una cooperativa. Confección, etiquetado y pintura… pero, sobre todo, un proyecto compartido y la posibilidad de trabajar juntos cada día. Descubre su experiencia de la mano de su socia Adoración:
P: ¿Cómo y cuándo surge vuestra cooperativa?
R: Surge porque yo cosía y mi marido se dedicaba a la pintura. Yo tenía trabajo de costura por un lado y él también podía ayudarme en algunos momentos, así que pensamos en trabajar juntos. Entonces pedimos consejo y nuestra gestoría nos propuso la opción de la cooperativa de trabajo asociado. Antes los dos éramos autónomos y nos informaron de que podíamos unirnos, así que decidimos hacerlo. Al final, lo que conseguimos fue unificar todo nuestro trabajo en un mismo proyecto.
P: ¿Qué servicios ofrecéis?
R: Nos dedicamos a la confección de camisas y otras prendas: coser, planchar y etiquetar. Él prepara las etiquetas y también realiza trabajos de pintura, puntualmente. Yo me dedico principalmente a la confección (coser) y, entre los dos, nos repartimos el trabajo según las necesidades.
P: ¿Qué destacarías del modelo de cooperativa de trabajo?
R: Lo más importante es poder trabajar juntos. Aunque él a veces sale a realizar trabajos de pintura, la mayor parte del tiempo estamos los dos en el taller.
Tenemos trabajo y eso nos permite estar juntos y sumar esfuerzos. En lugar de trabajar por separado como autónomos, hemos unido nuestras fuerzas para sacar adelante un mismo proyecto.
P: ¿Cómo conocisteis a ClamCoop?
R: Conocimos el modelo a través de nuestra gestoría local, que está en contacto con ClamCoop y nos informó sobre esta forma de trabajo. Nos gustó cómo funcionaba la cooperativa y, a partir de ahí, decidimos dar el paso.


